----- ------ El Rincón de La Isidra: LA LIEBRE ZANCUDA Y LA TORTUGA UGA F

06 octubre 2026

LA LIEBRE ZANCUDA Y LA TORTUGA UGA

 

La tortuga UGA


En el bosque de Thobelandia se estaban celebrando las fiestas en honor a San Antón, patrón de todos los animales.

Entre los muchos juegos y actividades que se desarrollaban, durante más de 7 días seguidos, destacaba la Gran Yincana, con un recorrido de varios kilómetros. La liebre Zancuda era la favorita, pues casi todos los años ganaba la carrera, salvo el año en que un cazador le había roto una pata de un disparo. Pero ya se había recuperado totalmente

El éxito había convertido a la liebre Zancuda en uno de los animales más presumidos y burlones del bosque. Así ocurría que todos los animales del bosque hacían comentarios y chistes jocosos sobre la tortuga Uga, una de las participantes más lenta en las carreras.

La liebre ZANCUDA

El encargado de preparar la yincana y su recorrido era el zorro Raposo, uno de los animales más inteligentes del bosque.

El sábado por la mañana, todos estaban preparados en el punto de salida. Todos menos la liebre Zancuda, que llegó tarde y presumiendo, mirando por encima del hombro a la tortuga Uga. Raposo dio la señal de salida, a las 8 en punto, con su característico chillido zorruno.

Todos se lanzaron a correr procurando no salirse del trayecto marcado por Raposo con cintas de colores. Zancuda, les dio unos minutos de ventaja con su peculiar arrogancia, y siguió mordisqueando brotes de hierba fresca.

Cuando ya estaban muy cansados, la liebre les dio alcance. Pero, de pronto, todos se detuvieron: estaban ante un gran río, y el recorrido de la yincana transcurría por él. ¡Había que atravesar su cauce! Algunos no sabían nadar, otros les daba alergia el agua…

Sin dudarlo, la tortuga Uga se lanzó al agua. Tras ella siguieron muchos de los participantes, aunque no todos. También la liebre Zancuda se lanzó al agua. Pero fue Uga la que llegó la primera a la otra orilla del río.

Zancuda no podía más, se ahogaba, nunca se había metido en un río y, además, apenas sabía nadar. La tortuga Uga, al ver que la liebre estaba a punto de morir ahogada, volvió hasta el centro del río y, colocándose bajo ella, la llevó hasta la orilla sobre su caparazón.

Todos los animales aplaudieron a la tortuga Uga. “¡Viva la tortuga Uga!”, gritaban una y otra vez. Mientras, la liebre Zancuda, muy avergonzada, se ponía al sol para secarse y reflexionar.

RAPOSO

Cuando volvieron al centro del bosque los músicos interpretaron la tradicional canción “S. Antón, S. Antón, dame pan y dame amor”, y todos comenzaron a bailar divertidamente, siendo el zorro Raposo uno de los que más disfrutó de la jornada al ver que la liebre Zancuda había aprendido una gran lección de humildad y ya no se burlaría de ninguno de los participantes de las yincanas futuras.


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