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| La tortuga UGA |
En el bosque de Thobelandia se estaban celebrando las fiestas en honor a San Antón, patrón de todos los animales.
Entre los muchos juegos y actividades que se desarrollaban, durante
más de 7 días seguidos, destacaba la Gran Yincana, con un recorrido de
varios kilómetros. La liebre Zancuda era la favorita, pues casi todos
los años ganaba la carrera, salvo el año en que un cazador le había roto una
pata de un disparo. Pero ya se había recuperado totalmente
El éxito había convertido a la liebre Zancuda en uno de los
animales más presumidos y burlones del bosque. Así ocurría que todos los
animales del bosque hacían comentarios y chistes jocosos sobre la tortuga Uga,
una de las participantes más lenta en las carreras.
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| La liebre ZANCUDA |
El sábado por la mañana, todos estaban preparados en el punto de
salida. Todos menos la liebre Zancuda, que llegó tarde y presumiendo,
mirando por encima del hombro a la tortuga Uga. Raposo dio la señal de
salida, a las 8 en punto, con su característico chillido zorruno.
Todos se lanzaron a correr procurando no salirse del trayecto marcado
por Raposo con cintas de colores. Zancuda, les dio unos minutos
de ventaja con su peculiar arrogancia, y siguió mordisqueando brotes de hierba
fresca.
Cuando ya estaban muy cansados, la liebre les dio alcance. Pero, de
pronto, todos se detuvieron: estaban ante un gran río, y el recorrido de la
yincana transcurría por él. ¡Había que atravesar su cauce! Algunos no sabían
nadar, otros les daba alergia el agua…
Sin dudarlo, la tortuga Uga se lanzó al agua. Tras ella siguieron
muchos de los participantes, aunque no todos. También la liebre Zancuda
se lanzó al agua. Pero fue Uga la que llegó la primera a la otra orilla
del río.
Zancuda no
podía más, se ahogaba, nunca se había metido en un río y, además, apenas sabía
nadar. La tortuga Uga, al ver que la liebre estaba a punto de morir
ahogada, volvió hasta el centro del río y, colocándose bajo ella, la llevó
hasta la orilla sobre su caparazón.
Todos los animales aplaudieron a la tortuga Uga. “¡Viva la tortuga Uga!”,
gritaban una y otra vez. Mientras, la liebre Zancuda, muy avergonzada,
se ponía al sol para secarse y reflexionar.
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| RAPOSO |
Cuando volvieron al centro del bosque los músicos interpretaron la
tradicional canción “S. Antón, S. Antón, dame pan y dame amor”, y todos
comenzaron a bailar divertidamente, siendo el zorro Raposo uno de los
que más disfrutó de la jornada al ver que la liebre Zancuda había
aprendido una gran lección de humildad y ya no se burlaría de ninguno de los
participantes de las yincanas futuras.



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